La montaña festiva, de Alisa Ganíeva: reseña

Captura de pantalla 2016-04-05 a las 1.44.40 p.m.Por Silvia Madero

La literatura es, en muchas ocasiones, un medio por el cual puede explicarse la historia. Tal vez por eso la filología se sirve de la literatura para, por medio de sus textos, estudiar la cultura de alguna población a través del tiempo. La diferencia entre historia y literatura es que en esta última los hechos aparecerán de un modo más sensible y en ocasiones de manera personal, pues son relatados desde la visión del autor. Es por eso que los sucesos más trascendentales en la historia han quedado grabados por medio de las letras de escritores comprometidos, que han hablado de las desgracias del mundo desde la crítica y el dolor.

La joven escritora rusa Alisa Ganíeva (1985), nos habla en su novela La montaña festiva (2015), del Cáucaso (Norte) y de la Rusia actual, de donde es ella, por medio de historias de amor, poder y política. La premisa es la siguiente: en Daguestán corre el rumor de que el gobierno ruso está construyendo un muro para aislar el Cáucaso del resto de la Federación rusa. La historia parte de este argumento, teniendo como antecedente el suceso real de la construcción del muro de Berlín a partir de atisbos que aparecen en la novela.

El muro de Berlín

La premisa distópica de La montaña festiva se vuelve más real o creíble si tenemos como antecedente el conocimiento de la construcción del muro de Berlín, también llamado “muro de la vergüenza”, que fue construido para separar la República Federal de Alemania de la Socialista República Democrática Alemana. Su construcción comenzó desde 1961 y fue destruido a partir de 1989.

Otro dato importante para el entendimiento de la novela que une a Alemania de Rusia es que en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania junto a sus aliados invadió la Unión Soviética, (un país con el que había firmado un pacto de no agresión). Sin embargo, años después la Unión Soviética emergió victoriosa junto a los Estados Unidos. El 9 de mayo de 1945 es conocido como el “día de la victoria” por lo expuesto anteriormente. Este dato hace un puente de unión entre el pasado y el presente en el que se sitúa la novela, ya que aparece como un día de celebración en el que cada año hombres y mujeres salen a la calle ondeando banderas y desfilando como recuerdo de aquel día de victoria para Rusia.

La novela está ubicada en Daguestán (palabra que proviene del turco y quiere decir “país de montañas”), la mayor república rusa del Cáucaso Norte. En Daguestán vive el protagonista de la novela: Shamil, un joven reportero que hace pequeñas notas para un periódico local. Esto solo será relevante como punto de partida, pues la vida de Shamil no girará alrededor de ello.

Shamil comienza por trabajar con un tío en la orfebrería para escribir sobre el oficio de ser escultor. Durante su estancia en el taller donde se realizan distintas piezas de plata u otros metales, hay un pasaje muy interesante en el que se habla sobre el arte según la concepción social, pues uno de los personajes exponía que podían enterrar, como ejemplo, una lámpara de petróleo y en dos años sería una reliquia costosísima, aduciendo que las personas no tienen noción del valor de las cosas por la cosa misma, sino por el que se le es impuesto.

En el transcurso de Shamil en la orfebrería, corre el rumor de que el gobierno ruso está construyendo un muro para aislar el Cáucaso del resto de la Federación rusa. A partir de aquí hay disturbios y protestas en asambleas organizadas por distintos grupos religiosos extremistas y es aquí donde se bifurca la historia de la novela en un entramado de historias en las que Shamil es el protagonista, quien parece mantenerse impasible, tratando de vivir como todos viven; enamorándose, trabajando y relacionándose con sus amigos, a pesar de que la guerra sea una constante.

La montaña festiva es una novela tan variada en temas y tan rica en lenguaje, que es en cierta forma complicada. Su lectura debe ser detenida y reiterativa. Aparecen una infinidad de palabras desconocidas para el lector, pues además de ser de distintos idiomas, a veces son incluso arcaísmos. Para mayor comprensión de su lectura hay un glosario al final de la novela en el que se sitúan alrededor de cien palabras con su significado, palabras que nos dan a conocer más de la cultura de Medio Oriente, pues nos hablan de su comida, música, lugares geográficos, pero sobre todo de su religión.

El islam/Las mujeres y el islam

Después del desmoronamiento del Estado Soviético, el extremismo islámico se ha fortalecido y constituye una amenaza a la estabilidad de la región Caucásica, pues, según la opinión de los expertos, se estima que la ocupación de varios pueblos del sur de Daguestán por grupos islamistas radicales es el desafío más serio a las autoridades de Moscú. Como ejemplo tenemos la actuación del terrorista chechen0 Shamil Basáyev que buscaba hacer de Daguestán (y otras repúblicas rusas) una república estrictamente islámica. Estos datos, considero, son importantes ya que pueden tener una relación directa con la novela, ya sea por casualidad o causalidad.

El protagonista se llama igual al terrorista checheno anteriormente nombrado, y el fortalecimiento del islam radical es un punto clave en la novela, ya que es el causante de los constantes disturbios y muertes a quienes no comulguen con sus ideas. Para poder entender este elemento tan sustancial de la novela es necesario contar con algo de conocimiento sobre el islam y lo que hay alrededor de esta religión.

El islam es una religión monoteísta cuyo dogma de fe se basa en el libro del Corán, el cual establece que “No hay más Dios que Alá (palabra árabe Allah, hispanizada como Alá, que significa Dios) y que Mahoma es el último mensajero de Alá”. El libro sagrado del islam es el Corán, dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del islam se denominan musulmanes, que quiere decir “que se somete”.

En el islam hay distintas vertientes, algunas más radicales que otras, pues algunas obedecen a intereses políticos y predican por medio de la violencia. En la novela de Ganíeva las personas son divididas por el islam, ya que algunos son más fanáticos que otros. Aparecen en la narración debates por estar en contra o a favor de la ciencia; algunos explican el mundo por medio de lo científico y racional, otros dicen que todo lo explica el Corán. Este es un elemento muy importante en La montaña festiva, ya que por medio de él es como se rigen los hombres, sobre todo en su imposición ante las mujeres.

Alisa Ganíeva habla de la mujer desde distintas perspectivas, pero siempre bajo el yugo de la interpretación que hacen los hombres del Corán. La mujer sufre una gran discriminación dentro del islam por parte de los musulmanes; tienen que cubrirse por un velo (burka) todo el cuerpo para no provocar a los hombres, desde su primera menstruación son consideradas mujeres adultas y se les tiene que buscar un marido, no tiene voz ni voto, la mujer musulmán tiene que casarse con un hombre musulmán y deberá obedecer a éste en todo lo que le diga. Algunas de estas situaciones son retratadas por Alisa Ganíeva en su novela de una manera que, aunque natural, es inevitable que no estremezca al lector.

Así tenemos que La montaña festiva es una novela en la que sucede de todo y, sin embargo, no hay un acto concreto importante, pues eso que realmente importa está en el día a día de una guerra que no cesa por los intereses políticos y religiosos del hombre. Y aunque esté situada en otra parte del mundo, distinta a la nuestra, los conflictos son los mismos que en todas las naciones y, por tanto, también duelen.

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