Mis mejores lecturas de 2015

Por Silvia Madero

Comienza un año nuevo y uno siempre intenta ser una mejor versión de sí mismo. Ponemos en una lista mental todo lo que deseamos cambiar o mejorar de nuestra persona. Bajar de peso, alimentarnos sanamente, encontrar el amor: el cuerpo, como un molde universal en busca de la felicidad.

En lo personal, espero tener buena salud para tener lo demás. Salud física y mental. La primera es abastecida con el amor de uno mismo; si no hay amor propio, no habrá ajeno. Aliméntate sanamente, baila, ve de vez en cuando al doctor, haz el amor, evita los excesos, pero tampoco los niegues. Para la segunda, hay una respuesta cabal: la lectura. Uno lee y está viviendo más allá de lo propio. Es decir, estamos bajo un discurso que no es el nuestro, pero que es nuestra elección tomarlo o dejarlo, mas siempre respetarlo. Así logramos enriquecer el discurso que ya tenemos por experiencia.

En alguna ocasión escuché a un hombre decir que él leía diariamente El otoño recorre las islas, del poeta José Carlos Becerra, hasta ver desvanecer las hojas de aquel libro comprado en una tienda “de usado”. Era su libro de cabecera. La poesía era su alimento antes del desayuno. Ante esto, quedé maravillada. Cuando un hombre elige la literatura (en este caso la poesía) como alimento, esta ha cumplido su función.

Leer es una manera de no estar solo (aunque en todo caso estamos leyendo a gente solitaria leyendo a más personas solas). Es una oportunidad de escapar a otros mundos, de crear lugares alternos, menos hostiles que la realidad. Por eso la literatura más que un lujo es una necesidad, al menos en lo personal. Ante esto, aquí enlistaré mis diez recomendaciones de libros leídos en el año 2015, algunos presentados de una manera, aunque breve, íntima, y otros, como un recuento de las reseñas anteriormente hechas.

Cuentos reunidos1. Cuentos reunidos, de Amparo Dávila

Llegué a conocer a la escritora mexicana Amparo Dávila por sus cuentos de manera fragmentada. Después tuve la oportunidad de leer el libro Cuentos reunidos, que es la compilación de cuatro libros con 37 relatos editada por el Fondo de Cultura Económica. Puedo decir con toda seguridad de esta autora, una de las máximas exponentes de la literatura fantástica en nuestro país, que se volvió una de mis escritoras favoritas. Su manera de escribir es implacable en cuanto a forma y contenido. Es inteligente al momento de construir los espacios de historias que siempre tienen un final inesperado.

Lo fantástico en la narrativa de Dávila transgrede la realidad de una manera tan natural que es confuso diferenciar una de otra. Ante esto se me viene a la mente la frase que Borges dijo alguna vez en una conferencia: “¿No será porque nuestra vida es fantástica que nos conmueve la literatura fantástica?”. Por medio de los temas comunes de la literatura como el amor, la locura y la muerte, Dávila presenta historias pobladas de seres misteriosos, sucesos insólitos y espacios sórdidos de una manera sutil y elegante.

  1. Los perros románticos, de Roberto BolañoLos perros románticos

Ahora hablaremos de otro género literario, que es considerado por muchos como el más esencial. He de decir que llegué antes a la poesía que a la narrativa de Roberto Bolaño, escritor chileno que es más conocido por sus novelas. Sin embargo, su poesía es tan valiosa como su narrativa. Bolaño es, junto al el poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro, fundador del movimiento literario llamado infrarrealismo.

Los perros románticos, un libro de un lenguaje aparentemente sencillo pero con una gran carga simbólica, muestra a un Bolaño desenfadado, autentico, real, con una notable influencia de la Generación beat. Escrito desde la Ciudad de México y con veintitantos años, Bolaño habla de las cosas tan elementales como el sexo, la sangre, la carne, el asfalto… Todo lo que cabe en una gran ciudad y sus marginaciones.

Un chileno en México habla desde el extranjero, desde lo que no es un territorio definido, de lo que solo le compete a las palabras. Bolaño habla tanto de Europa como de Latinoamérica. Es un hombre que puede volverse un perro por la furia de la guerra o del amor. Evoca a Gilberto Owen mientras su estilo nos remite a un García Lorca en Nueva York. Multifacético, rico y audaz, Bolaño camina por las calles de México recordando un 68 en que la revolución fue derrotada. Los perros románticos es un libro raramente bello, lleno de imágenes contrastantes que nos hacen ver a un escritor desnudo, íntimo, expuesto al lector.

luis spota3. Casi el paraíso, de Luis Spota

Conocí a Spota gracias a la biblioteca que había en la casa desde mi niñez. Su nombre me producía cierta extrañeza, como si fuera un extranjero con nombre castellano. Estaba equivocada. Si bien Spota era de descendencia italiana, se crió en México con las historias  que su nana de origen otomí le narraba. Además, un hombre es del país que, además de amar, critique. Este es el caso de Luis Spota, quien habla de México desde su literatura, para poner en tela de juicio el sistema mexicano y su modo de operar, desde lo más bajo.

Fue una gran sorpresa que después de casi treinta años este libro fuera reeditado, y no solo este sino toda la obra narrativa del autor. Los libros de Spota se pueden encontrar en estantes de diversas librerías, con unos diseños muy bonitos y llamativos, gracias a la diligencia de la editorial Planeta. Hago incapie en la sorpresa y el encanto, pues Spota no fue reconocido por la crítica literaria y, por tanto, poco conocido en el ámbito literario.

Spota, quien además de escritor fue un comprometido periodista, nos muestra en Casi el paraíso un riguroso análisis de las estructuras del poder en nuestro país, por medio de la aristocracia, la herencia española del personaje del falso “hidalgo”, la política y el poder. El libro expone una sociedad burguesa integrada por los nuevos ricos de los años 50 y 60, y los descendientes de las viejas familias porfirianas y de las viejas dinastías criollas, que han detentado el poder en México.

En general, la obra de Spota ronda por este realismo que es auspiciado por su condición de periodista con la responsabilidad de retratar la cara más cercana a la realidad: la migración, la prostitución, la política, la corrupción.  Ante esto, la obra de Spota ha sido catalogada como realismo sangriento.

Baudrillard4. Crítica de la economía política del signo, de Jean Baudrillard

A este libro llegué, he de decir, por una recomendación amorosa, y sí, esa persona sí me quería, a juzgar por su gran recomendación. Fue un regalo que no leí de inmediato: aguardó al momento adecuado y, debo admitir, fue una revelación.

La vida es en sí un discurso, todo acto en apariencia y expresión es un signo. Y un signo es la representación simbólica del significado. En este libro de ensayo, Baudrillard expone la producción artística, intelectual y científica, al igual que la cultura, como un signo que es un valor de cambio. El signo tiene un valor en el mercado como un producto que es mercancía generadora de capital.

Según Jean Baudrillard, el sustento esencial de la sociedad moderna debe localizarse en la esfera del consumo y en el sistema cultural en general y no, como se ha pensado durante mucho tiempo, en la esfera de la producción económica. Esta colección de ensayos, publicada por la editorial Siglo XXI, el autor analiza el signo basada en la teoría de Marx en cuanto al producto como valor de uso y como valor de cambio. y a su vez, al signo como significante y significado, de acuerdo a la obra del lingüista Ferdinand de Saussure.

Baudrillard alude a las dinámicas de aislamiento y privatizacion del consumo que suponen la supremacía del sistema de dominación. Nos habla del signo desde una perspectiva tan acertada como interesante, en la que incluso expone al cuerpo como un signo por medio de la cosificación que provoca la comercialización del sexo. Este es pues, un libro crítico, certero y necesario para el análisis de la sociedad moderna en la que estamos inmersos.

opio5. Opio en las nubes, de Rafael Chaparro Madiedo

La lectura de esta novela se la debo a la recomendación de un amigo, quien con libro en mano me invitó a leer solo el primer párrafo:

“Soy Pink Tomate, el gato de Amarilla. A veces no sé si soy tomate o gato. En todo caso a veces me parece que soy un gato al que le gustan los tomates o más bien un tomate con cara de gato. O algo así. Me gusta el olor del vodka con las flores(…)”.

Ante este íncipit no pude hacer más que terminar la novela imaginándome que era una película del director David Cronenberg, pues corresponde exactamente a la cosmovisión del director. Locura sería la palabra con la que catalogaría la novela Opio en las nubes, del escritor colombiano Rafael Chaparro, quien muriera de lupus a la escasa edad de 32 años. Madiedo escribe mediante el flujo de conciencia una novela rica en sinestesia, ya que es inevitable no sentir los colores, olores y texturas en su libro por medio de la psicodelia. Este colombiano vanguardista se muestra fuertemente influenciado por la narrativa de los surrealistas, de la Generación Beat y específicamente por el también colombiano Andrés Caicedo, a quien Alberto Fuguet nombraría como “el escritor con cara de estrella pop o el primer hipster latinoamericano”.

La novela Opio en las nubes es narrada por tres personajes que van construyendo el cosmos literario en el que la música, las drogas, el amor y la locura son una conjugación perfecta del ser que se debate entre la existencia y la derrota. Tenemos por medio de 18 capítulos una novela irreverente, original e inevitablemente atractiva. Basta leer la primera página para no querer dejarlo hasta el final y ser parte de ese folclor en el lenguaje tan caótico que nos habla de olor a axilas, besos con sabor a cigarrillos y whisky, infancias sustentadas por las imágenes de mujeres desnudas que pueblan revistas y pensamientos; todo esto y tanto más conforman el universo de la novela de Madiedo.

Reseña

pichiss6. Los pichiciegos, de Roberto Fogwill

A la literatura de Fogwill llegué gracias a una crónica que Federico Bianchini escribió y fue merecedora de un premio. Fogwill: el hombre que nada es el nombre del escrito en el que Bianchini va describiendo a este gran escritor argentino por medio de encuentros casuales en una piscina. Me atrajo la seguridad, naturalidad y cierta locura que percibí en Fogwill por medio de la crónica en que se hacía la construcción de su persona.

Comencé primero con sus cuentos y me cautivó su libro Muchacha punk, debido a que en la crónica Bianchini cuenta que meses después de la guerra de Malvinas, Fogwill se enteró de que un amigo suyo, hijo de un capitán de marina mercante, estaba preso. Buscó poemas que se refirieran al mar. Los coleccionó y se los fue mandando por carta, uno a uno: de Baudelaire, de Mallarmé, de Valéry, entre otros.

Fogwill estuvo siempre muy cercano y sensible en la situación de la guerra de las Malvinas que se suscitó por la lucha del territorio de las Islas Malvinas, consideradas parte de América del Sur por su ubicación geográfica. Sin embargo, son ya territorio británico como parte del último acto colonizador de Europa en Latinoamérica.

Sobre esta situación es que construyó la novela Los pichiciegos (1983), en la cual Roberto nos habla de una guerra más, pero acertando la perspectiva, ya que la cuenta no desde la visión de quienes pierden o de quienes ganan (que igual pierden), sino desde aquellos que desertan: los exiliados en una guerra que nos es sino un ridículo derramamiento de sangre por un territorio que, aunque la geografía diga que es de un país, las armas dirán lo contrario.

Reseña

Cocaína7. Cocaína (Manual de usuario), de Julián Herbert

Había escuchado hablar de Julián Herbert como uno de los exponentes de la literatura mexicana actual y que además de esto toca en una banda de rock (un plus para leerlo). Incluso el morbo, considero, es un buen aliciente para tomar un libro y realizar un juicio sobre este. El punto es leer. Así es que llegué a Cocaína (Manual de usuario), libro que confirmó que Herbert sí es un buen escritor, como se dice.

“Llámenme Mr. Sherlock Holmes. Estoy sentado en Baker Street alternando una semana de cocaína con otra de ambición”. Con este íncipit es que comienza el relato inicial del libro Cocaína (Manual de usuario). Así nos da atisbos de la figura de un hombre desdoblado por sustancias externas que activan formas internas del ser.

Julián Herbert nos lleva por distintos espacios dentro de sus relatos, vinculados por la cocaína como activador de un posible hombre que yace dentro del real. Los cuentos son nombrados con realismo irónico que da muestra de una realidad dura y áspera. Cocaína (Manual de usuario), parte de un estimulante adictivo que tuvo su auge en los años ochenta y noventa. La cocaína, talco, ice, perico, hielo (cualquiera de las múltiples formas en que pueda ser llamada) disminuye el hambre y el sueño, funciones vitales del ser; de ahí que esta droga pueda fungir acá como una metáfora de un no hombre deshumanizado.

Reseña

Demasiado amor8. Demasiado amor, de Sara Sefchovich

¿Qué pasaría si no reprimiéramos todo lo que deseamos? ¿Si el cuerpo actuara en representación de lo que sentimos? ¿Si todo fuera goce y excesos? ¿Si amaramos tanto que de tanto nos cansáramos de demasiado amor? La intelectual y escritora mexicana Sara Sefchovich nos muestra en su audaz novela Demasiado amor la postergación del amor ante los placeres carnales que son innatos en el ser por medio de la libido.

En esta novela de corte epistolar tenemos como premisa la historia de una mujer de 26 años y 72 kilos que tiene un trabajo aburrido (de oficina), un departamento de soltera y una hermana que la espera en Italia para emprender un negocio juntas.

Esta obra se divide en dos partes por medio de la dualidad amor-deseo. Por una parte tenemos las cartas que Beatriz, la protagonista, le escribe a su hermana: en ellas le va relatando su transformación de mujer normal a una mujer abierta a su sexualidad, que deja de lado las ataduras morales. Por otra parte, se presenta un dialogo interno de Beatriz en el que expone su amor por un desconocido que la hizo conocer cada rincón del país de México y cada rincón de su cuerpo.

Reseña

La giganta9. La giganta, de Patricia Laurent Kullick

La familia, en su mayoría regida por el patriarcado, es la prueba de que las jerarquías han existido desde siempre. En esta institución social la mujer tiene un papel fundamental, ya que es la proveedora de vida, destinada a cuidar y amar a sus hijos, aun en contra de su voluntad. La escritora mexicana Patricia Laurent Kullick plasma en su novela La giganta el tema de la maternidad desde una visión atrevida y acertada: el no amor. Las mujeres, para la visión social, deben tener la maternidad activada como un estado natural; si no, serán tachadas de inhumanas y vejadas a tal grado de rechazar su condición de mujer.

Esta novela, de lectura ligera y atractiva, gira alrededor del personaje de “la giganta”, una india bella de largas piernas y frondoso cuerpo que albergó en su vientre a diez hijos; producto de un amor en fragua con Etienne, un ingeniero francés. La premisa de esta obra es el deseo de la protagonista por asesinar a los propios hijos, es decir, cometer filicidio. La madre que no sabe qué hacer con diez hijos que no son sino una fragmentación de su ser de mujer sola, pues aunque tiene el amor de un hombre extranjero, busca el amor propio en otros hombres.

Esta novela es un caso muy interesante de visión maternal, ya que se muestra a la mujer con todos sus vértices. La mujer que aun cuando es madre es inmadura, solitaria, sexual: mujer. Figura incomprendida de la sociedad, mujer que tiene derecho a ser indiferente, mujer que no siente, mujer herida, mujer sola, mujer pequeña: eso es “la giganta” que no es sino la figura de toda mujer.

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bestias10. Las bestias negras, de Jaime Mesa

El título del último libro del escritor mexicano Jaime Mesa parece aludir al hombre por medio de su antítesis. Las bestias negras, magna novela de Mesa, acude al Contrato social, de Rousseau, para entender la animalización del hombre por medio de la sociedad como un constructo que civiliza.

Eliseo de la Sota, el protagonista, es un hombre que maneja la vida de otros mediante el poder con el que cuenta por ser director de un instituto cultural. A su vez, Eliseo es también movido por hilos de la ambición, soledad, falsedad, sexualidad; todo esto, englobado por una sistematicidad impecable.

A partir de la cultura es que se va desenvolviendo esta novela, que señala lugares comunes a través de la crítica al sistema. Más que verse como un derecho social, esta crítica es vista como un medio para alimentar intereses personales en los que nada importan la ética, los valores ni mucho menos los sentimientos, que son ultrajados por un egoísmo arbitrario, bajo la premisa de que “el fin justifica los medios”.

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