Las bestias negras, de Jaime Mesa: reseña

bestiasPor Silvia Madero

El título del último libro del escritor mexicano Jaime Mesa parece aludir al hombre por medio de su antítesis. Las bestias negras, magna novela de Mesa, acude al Contrato social, de Rousseau, para entender la animalización del hombre por medio de la sociedad como un constructo que civiliza.

Eliseo de la Sota, el protagonista, es un hombre que maneja la vida de otros mediante el poder con el que cuenta por ser director de un instituto cultural. A su vez, Eliseo es también movido por hilos de la ambición, soledad, falsedad, sexualidad; todo esto, englobado por una sistematicidad impecable.

A partir de la cultura es que se va desenvolviendo esta novela, que señala lugares comunes a través de la crítica al sistema. Más que verse como un derecho social, esta crítica es vista como un medio para alimentar intereses personales en los que nada importan la ética, los valores ni mucho menos los sentimientos, que son ultrajados por un egoísmo arbitrario, bajo la premisa de que “el fin justifica los medios”.

El poder se personifica en Eliseo, quien no es más que una creación del sistema que lo ha elegido para su cargo por haber tenido una estancia universitaria en Francia; gracias a esto maneja el francés y tiene un acento occidental que hace juego con su ropa, tan falsa como él. Eliseo resulta elegido por sus superiores por parecer un “pendejo” que acatará las ordenes.

La animalización y el poder

Eliseo deja atrás sus años de universitario humilde y sensible para formar parte de un sistema en el que solo es un escalón que lo puede llevar a ascender o a caerse. Al aceptar el cargo público y político de director de un instituto de cultura de un pueblo, el protagonista adquiere enemigos a los que llama “bestias negras”, pero es el lector quien tendrá el juicio de decir quién realmente se animaliza por medio del poder.

El poder, según el teórico francés Michel Foucault, es una relación de fuerzas que está en todos (subordinante y subordinado) y en todas partes. El poder es un ente represor, por medio del conocimiento, del saber. Para Foucault hay dos tipos de poder: la anatomía política, que es individualizante, y la biopolítica, que va enfocada al control de las masas.

Partiendo de este concepto de poder, diremos que Eliseo es parte de una masificación controlada por el poder y, a su vez, el objeto de represor de sus subalternos, en quienes ejerce un control absoluto. Reza, Jimena y Osorno son personajes esenciales en la novela, ya que fungen como los trabajadores y súbditos de Eliseo de la Sota. Obedecen de manera desmesurada y ridícula a su jefe, ya sea por temor, por amor o por falta de este en sí mismos.

Por medio de estos personajes que son ejes centrales, tenemos temas como la sexualidad: Reza es una mujer que no se acepta como lesbiana, no por miedo o vergüenza, sino por la crítica que hace a la politización del sexo de un grupo de mujeres que, lejos de buscar la igualdad de género, encumbran al sexo femenino como el superior por medio del poder. Tenemos el tema de la no existencia, debido a la imitación: Osorno es un personaje particular y curioso, ya que pasa desapercibido la mayor parte de la historia por solo ser una imagen de Eliseo; es un duplicado de alguien que no es él y, por tanto, no existe. La debilidad es otro tema importante en esta obra: Jimena, carente de una figura guía, se desvanece en los mandatos de su jefe, a quien no sabe si le tiene amor u odio.

Eliseo es el centro de la obra. En este personaje están todos los vicios humanos más despreciables, como el poder del sexo mediante la cosificación del cuerpo, el poder de la manipulación a través de la imagen que quiere crear en su equipo de trabajo como una extremidad de sí mismo y el poder del conocimiento. De la Sota sea crea una imagen de persona culta y experimentada, pero ante cualquier contrariedad se desmorona.

El clímax de la novela sucede cuando un diario lanza en primera plana una fotografía de Eliseo besándose con otro hombre, Marcelo Combs, reconocido actor de teatro. A partir de este hecho homosexual es que se avanza a  la culminación de la obra; sin embargo, nada tiene que ver la trama con los prejuicios morales de la sexualidad, ya que ese beso solo fue un arrebato de borrachera. Más bien este será el punto clave para destejer las vidas alrededor de Eliseo, quien es temido por su miseria que se vuelve servilismo. La novela es, pues, una crítica al poder en todas sus formas, que pudiera ser situada en cualquier tiempo y lugar.

Las bestias negras: la animalización del hombre mediante el poder.

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