De los haikus a los poemínimos de Efraín Huerta

Efraín Huerta

Por Silvia Madero

El hombre se crea mediante el signo. Por medio del lenguaje es que se capta. La palabra nombra la ausencia de la presencia, siguiendo a Lacan. El hombre solo puede aparecer mediante su lenguaje, el cual lo representa a través de la máscara, que lo oculta de sí mismo, de la verdad de su deseo. Ante esto, la poesía es para el poeta un portal para mostrarse como ser mediante el signo. Por medio de la máscara de la palabra, el hombre expresa la verdad de su deseo.

La poesía ha existido desde que el hombre se erigió como ser pensante, dueño de la palabra. Se dice que los primeros poetas fueron los rapsodas de la antigua Grecia, quienes por medio del lenguaje contaban historias a su pueblo. La poesía ha evolucionado desde entonces; hoy existe de diversas maneras. Una de las que más llama la atención por su estructura y origen es el haiku o jaiku, según la transcripción fonética del español.

El haiku es un tipo de poesía japonesa. Se trata de un poema breve, generalmente formado por tres versos. Se realiza con base a la exaltación de la naturaleza, por medio de paisajes (flora y fauna) o la descripción de alguna estación del año. Este tipo de poesía oriental ha cruzado barreras territoriales y simbólicas, al grado de ser influencia para diversos poetas mexicanos.

José Juan Tablada (1871) es un cabal ejemplo de ser escritor de jaikus mexicanos. Este modernista burgués, influenciado por la cultura eurocéntrica y hablante de tres idiomas (características de la mayoría de los escritores de la época porfiriana) se interesó por el orientalismo desde su infancia.

Durante su juventud, Tablada viajó a su Japón amado (“¡Áureo espejismo, sueño de opio, fuente de todos mis ideales!”) para conocer más de su tradición orientalista por medio de los haikus, vinculados a la cosmovisión budista, que llevan a una experiencia espiritual más que estética. Así, el poeta mexicano se sentía fusionado con el universo.

A su regreso de Japón, José Juan Tablada dedicó su escritura a los jaikus como estos:

 

PANORAMA

Bajo de mi ventana, la luna en los tejados

y las sombras chinescas

y la música china de los gatos

 

HONGO

Parece la sombrilla

este hongo policromo

de un sapo japonista

 

EL SAÚZ

Tierno saúz

casi oro, casi ámbar,

casi luz…

 

En la poesía oriental de José Juan Tablada se puede observar cómo fielmente sigue con la escuela japonesa del haiku, inspirada en los poetas Shiyo y Basho. Los versos son muy cortos y hablan acerca de la naturaleza de manera romántica.

 

La evolución del Jaiku

Otros escritores mexicanos influenciados por los haikus fueron dos pertenecientes a la misma generación: Octavio Paz y Efraín Huerta. El primero, de manera responsable y versada gracias a su conocido gusto por la cultura oriental; el segundo, de una manera lúdica y original.

El guionista, crítico cinematográfico, activista social Efraín Huerta (1914), a un centenario de su nacimiento, considerado uno de los mejores poetas del siglo XX en América Latina, revolucionó el modo de escribir jaikus, llevando la poesía a su mínima expresión, por medio de la economía del signo y la sátira, para crear los poemínimos.

Los poemínimos le han dado voz a Huerta de original humorista, que recupera el habla popular por medio de dichos y juegos, pero que por otra parte nos remiten a intertextos por medio de la paráfrasis. Efraín Huerta demuestra por medio de su inventiva poética que la poesía puede ser irreverente, subversiva, lúdica y aun así bien creada estilísticamente, en este caso, obedeciendo la economía del signo que le lleva a derivarse de los haikus.

Efraín Huerta hace alegoría crítica con referencia a un versículo bíblico de San Mateo:

 

Amenaza

Bienaventurados

Los poetas

Pobres

Porque

De ellos

Será

El reino

De los

Suelos

 

Realiza también una paráfrasis del poeta Manuel Machado, llevada a otro contexto:

 

M. Machado

Polvo

Sudor

Hierro

El

Che

Cabalga

 

También toma un dicho del habla popular y hace una cómica reflexión de ideología política de izquierda:

 

De clases

No hay

Peor

Lucha

Que la

Que

No se

Hizo

 

Así, el gran poeta Efraín huerta nos presenta un nuevo género poético con sus poemínimos, que no son sino la derivación de un estilo oriental llevado al concepto españolizado de jaiku y mexicanizado por medio de la crítica y la ironía, de forma irreverente y subversiva, demostrando que aun en la mayor brevedad del signo hay significado y, por tanto, existencia.

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