Horacio Valencia: el murmullo negro del espacio

Libro de las pasionesPor Manuel Parra Aguilar

“Si lo escrito en verdad vale la pena pasará el arco de fuego del tiempo […], si no es así, lo que un día creí importante pasará al olvido”. Docente y promotor cultural, la declaración de Horacio Valencia (1979) hecha en el año 2012 se encuentra cada vez más alejada de la realidad. Y es que desde la publicación de Libro de las pasiones en 2008 hasta hoy, Valencia ha demostrado capacidad técnica e intensidad lírica.

El interés que muestra Horacio Valencia por la ausencia tiene como fondo la exaltación. Es por la ausencia que se reconoce lo que no se tiene, lo que no se posee; es por la exaltación que se identifica el hablante.

En cualquier sentido de la palabra, Valencia no es un renovador. El material con el que está hecha su poesía es ese discurso formulado del erotismo. Sin embargo, lo atrayente de su obra es justamente la carga sensual, erótica, sin manipulaciones verbales, que ofrece una entonación personalísima e intensa. Con su tono sobrio, los poemas de este autor nacido en Hermosillo seducen por su orientación a la experiencia vital de cada ser humano: el roce sugerente con el otro y, sobre todo, su ausencia. De aquí radica gran parte de la luminosidad con la que se expresa el hablante poético la mayor de las veces, tornándose reflexiva, tomando a veces sentimientos de optimismo y depresión, girando en ambos polos. Esta es su propuesta poética. Esta es su verdadera fuerza.

Los poemas que a continuación se presentan corresponden a Libro de las pasiones, Rocío póstumo (2011) y algunos poemas inéditos, cedidos por el autor en esta ocasión.

 

Inéditos

 

Me conduje por la carretera de las imágenes amarillas

donde los paisajes en derredor eran cuerpos fértiles

para la negrura y la tonalidad, el hocico de los lobos.

 

Mi respiración se agitó más cuando del monte

una voz se arrojó sobre mi oído.

 

Descúbrela y podrás ser parte del paisaje.

Podrás morir amándola y deseando su muerte.

 

¡Mancilla su cuerpo y soñarás con su alma!    

 

 ***

 

Entre toda la fauna

del largo camino prohibido

ella es la más mortal.

 

***

 

Su diadema fue la revelación de su parentesco

con ciertos ovíparos reales.

 

Deseo recordar qué me dijo su pequeño penacho,

para saber cuál el secreto del artista.

 

***

 

En su busca

fui perseguido.

 

Volví la cabeza

y un circulo de sombras

me arrojaba su aliento intocable.

 

Sus garras, sus afilados hocicos,

las pezuñas, la pelambre y los garfios,

se me enterraban en la carne,

y el dolor era lo mismo que la belleza.

 

***

 

De nuevo quise asistir a su presencia

y caminé por la antología de la arena,

por el ardor de la tierra,

por los espacios de la música elemental.

 

Pisé todos los esqueletos perfumados,

todas las joyas,

todas las tumbas,

todo el lodo de los pantanos.

 

En el subsuelo me revelaron el engaño:

No está su presencia,

pero la espera su futuro

junto a los gusanos,

a los minerales,

a las eras prehistóricas.

 

¡Deberías de pensártelo y ascender a los vicios!

 

***

 

 

De Libro de las pasiones (2008)

 

Ese terrible conocimiento

que de ti tengo

lo convocan tus manos,

esos animales íntimamente incorregibles

que son tus manos.

 

Hacen un orden en mi muslo

conciben una isla sin tiempo,

una acentuada fricción

de símbolos,

de terciopelo mínimo,

de juego y salto,

de quietud y prisa.

 

Con tus manos,

con esa arquitectura de sábanas

que es tu piel, tus dedos y tus palmas,

desatas la frontera interminable de ti

en la metafísica terrestremente compartida.

 

Por eso

ese terrible conocimiento

que se descifra ovíparo y a solas,

no es en otra parte

más poblado y más auténtico

que en la comunión de tu tacto

y mi muslo.

 

***

 

En el lugar

donde sucede tu sexo

ocurren dos gajos de naranja,

un pozo de arquitectura indestructible,

la única boca de Dios,

conductas del fuego,

situaciones gregarias a mí,

también centellas,

dispendios,

nulas tribulaciones.

 

Mi rostro

baja a beber los nombres

y la luz de tu deseo.

 

Mi lengua

toma sentido en ti

al estallar en un carnaval de zarpas y latidos.

 

***

 

I

Después

de la lluvia

las luces se hacen en el agua pero se quiebran,

nacen ondulaciones a partir de una gota.

 

Se deforman los rostros y las máscaras

del agua. Los murciélagos de la luz se disipan.

 

II

Desearía tocar y saber el pasado

de las burbujas vertebradas de agua.

 

¿Qué o quiénes fueron?

 

III

No supone nada.

La muerte de la lluvia

no supone más que las manos de un niño

constructor

que ha soltado un barco de papel por los ríos negros

del desagüe urbano.

Las heces y otros desechos

hacen naufragar la blanca embarcación

que ahora toma la forma de una masa flotante

que va muriendo

lentamente.

 

***

 

De la ausencia es posible decir el amor.

 

Y es posible tu larguísima y ominosa

distancia de océanos y barcos.

 

De tu nombre es posible

la ausencia. Posible también el murmullo

negro del espacio vacío.

 

De la soledad se genera tu cuerpo

y tu piel es niebla y paisaje

en el último estanque del mundo.

 

Del amor proceden los ecos,

las heridas, la carencia,

pasos nítidos que se quiebran y me devoran.

 

De tu ausencia nace el árbol de mi sombra

y también el olor del fantasma que presagio

en tu rostro.

 

De mi cadáver se desprende tu olvido.

 

No me convence.

 

No me ayuda a saber

que entre tus inmediaciones y las mías

existe un colapso sin fondo,

una clausura,

un abismo para siempre,

un vado.

 

***

 

 

De Rocío póstumo (2011)

El suelo

las esquinas

los sitios

                                          se estarán derrumbando.

 

Su casa se estará derrumbando.

 

Pasará un río

por donde flote un indicio

de cadáver.

 

Pasará.

También un censor con ojos

de testigo

un insólito muro de sangre

 un temor helado

una zona de sombra

y un desastre,

pasarán. 

 

 ***

 

(En el cielo la serpiente

siempre es un astro invariable.

 

Desciendes por el aire

como los hombres

por el tiempo.

 

Desciendes por el fuego

como tantos ojos abordan

el tren de tu sombra.

 

Desciendes por el agua

como el vertiginoso suburbio

de tu nombre es el llanto.

 

Desciendes por la nada

como una manta cae

en tu cuerpo sin vida,

cuerpo ciego del incendio

ahogado por ti y para ti

en una ruta subterránea:

 

Rocío de arco apagado,

por ejemplo)

 

 ***

 

Estará en el centro del humo.

Ella no será ni polvo

ni páramo

ni insecto.

Su nombre

será la profundidad

por todos los costados.

Los signos

de su piel

se estancarán

en el fuego,

 en la tierra

germinará la concreción

de su fantasma.

 

 ***

El llanto

muerde los templos del mundo

e imperativos círculos de osamenta

han hecho el montaje

para tu noche definitiva.

No habrás de revivir Rocío,

en el tiempo no habrás de revivir.

 

Se ha dicho.

 

(El polvo es el vestigio más limpio de la muerte)

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