La devota resistencia: entrevista a Lina Zerón

LINA ZERÓN (CORTESÍA)Por Elena Méndez

Lina Zerón (Ciudad de México, 1959) es un escritora versátil, de amplio reconocimiento internacional. Amén de ser la poeta mexicana más traducida (su obra se ha difundido en trece idiomas además del español: inglés, francés, alemán, italiano, portugués, catalán, serbio, ruso, esloveno, árabe, rumano, neerlandés y mongol), cuenta, entre otros reconocimiento, con un doctorado honoris causa por la Universidad de Tumbes, de Perú (2007).

Además de escribir poesía, la autora ha incursionado sólidamente en la narrativa.

Mamá Lolita (Laberinto Ediciones, 2011) es su novela más reciente. En ella aborda un pasaje histórico ocurrido en el pueblo de Cotija, Michoacán, asolado por un feroz bandolero, el indio Inés Chávez, quien cubriera de ignominia a la comunidad devota, arrasando todo a su paso y forzando a las mujeres que, ingenuamente, se había resguardado en el templo para evitar que su dignidad fuese profanada.

Asoman también aquí personajes trascendentes para la historia de nuestro país, como Rafael Guizar Valencia, el primer santo mexicano, canonizado en 2006; su primo José María González Valencia, impulsor de la Guerra Cristera; y Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, sobrino del primero.

¿Cómo surge la idea de escribir Mamá Lolita?

Surge tras enterarme de un acontecimiento histórico ocurrido en Cotija, Michoacán, en 1918, que marcó al pueblo y sus habitantes. Sorprendentemente, confluyen en un reducido tiempo y espacio, en una región aislada de Michoacán, familias y personajes de la política y sociedad contemporánea de México.

¿Qué tanto se apegó al contexto histórico mencionado en el libro?

Retomo la información documentada existente en archivos, museos y bibliotecas de diversas ciudades del estado de Michoacán en relación con el ataque y posterior incendio y destrucción del pueblo de Cotija en 1918 por las hordas del indio Inés Chávez García, así como la información obtenida directamente de habitantes y descendientes de la localidad con conocimiento de los hechos, incorporando la trama ficticio-literaria a los diferentes personajes que integran la novela, pero respetando fielmente la anécdota original.

Resulta muy interesante la manera en que se plantea la resistencia estoica del pueblo ante la barbarie del indio Inés Chávez…

Los cotijenses han sido y son profundamente religiosos, tanto así que entre 1890 y 1960 aportaron a la iglesia mexicana un santo (Rafael Guízar Valencia), arzobispos en Durango (José María González Valencia, líder de la Revolución Cristera en México), y otros tantos en Xalapa, Veracruz, Tula, Hidalgo y Cuernavaca, Morelos. También contribuyeron en la formación religiosa del Cardenal Norberto Rivera Carrera. Ante la barbarie de Inés Chávez, su mayor y prácticamente única defensa fue el rezo, emulando a la antigua Iglesia católica ante los ataques de Atila en la Europa medieval. Armas contra oración… Batalla singular…

Un personaje que llama la atención, pese a aparecer brevemente, es el del pequeño Marcial Maciel, discriminado por su padre por sus finas maneras. Uno no se imaginaría que el fallecido fundador de los Legionarios de Cristo hubiese tenido una infancia tan dura…

Dentro de los personajes y familias que intervienen en la novela se encuentran los padres de Marcial Maciel; los abuelos de Marta Sahagún, ex Primera Dama; el reciente santo Rafael Guízar Valencia; y altos jerarcas católicos como José María González Valencia, líder de la Revolución Cristera en México, todos bajo el cobijo de Mamá Lolita, que ingresó a Marcial al Seminario de su primo Rafael Guízar Valencia para que siguiera su camino religioso.

MAMÁ LOLITA (PORTADA)¿Qué anécdota de las muchas que nutren el libro le impresionó más y por qué?

La forma en que el destino marcó la vida de un niño huérfano, tartamudo, marginado, sin estudios y que, por unas horas, en plena inconsciencia tuvo en sus manos el poder de decisión de vida o muerte de los habitantes del pueblo. Él pasó el resto de su vida vagando por las calles de Cotija viviendo de la mendicidad y gritando en los portones: “¡Soy Teti Teti Ti!”.

Supongo que, como novelista, debe de tener un personaje favorito y también alguno que haya aborrecido…

Realmente todos los personajes son fascinantes: de cada uno podría hacerse una historia, una novela; se les puede amar y odiar. La presencia sutil de Mamá Lolita y su relación con todos los personajes es no creíble, pero lo asombroso es que es real, así como son reales todos cuantos intervienen en la novela. Eso convierte a la anécdota en un hecho sorprendente.

Para usted, ¿en qué radicaría el encanto de Cotija? Se trasluce una gran afectividad autoral…

Cotija y sus personajes tienen una gran riqueza y potencial para el quehacer literario; ya uno de sus hijos, José Rubén Romero, se inspiró en ellos para escribir la novela La vida inútil de Pito Perez. Cotija es pueblo fundado en el siglo XVI por 10 familias españolas, judíos conversos, profundamente religiosos y sectarios. “Vámonos para Cotija donde son buenos cristianos, que por no perder la sangre se casan primos hermanos”, reza el dicho popular en la región, donde sus descendientes se mueven entre la genialidad y la locura.

Tengo entendido que usted está preparando la secuela de Mamá Lolita. ¿Podría comentar un poco sobre ello?

Las anécdotas y personajes siguen presentes y revoloteando en mi mente. Mamá Lolita es una gota de agua de un mar, donde, con paciencia, se pueden pescar las secuelas de esta historia.

Un comentario para “La devota resistencia: entrevista a Lina Zerón”

  1. disculpa donde puedo comprar el libro

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